Hacia una educación transformadora

En Ideactivo creemos que si queremos formar profesionales capaces de afrontar y solucionar los problemas del mañana debemos reflexionar sobre las metodologías pedagógicas que aplicamos actualmente en los salones de clase, ya que estas no a cambiado mucho en los últimos 100 años.

Por esta razón nuestro modelo pedagógico se basa en educación transformadora preparando a los alumnos con las habilidades necesarias para enfrentar los desafíos del siglo 21.

Modelo de Educación Innovadora.


El modelo de educación innovadora propone en primer lugar un cambio en el rol del profesor convirtiéndolo en un facilitador o guía del contenido con el fin de evitar la tiranía del experto en el entorno de la clase, de modo que se cree y fomente una relación horizontal entre él y los alumnos.

Estableciendo una relación horizontal entre ambas partes, se genera un diálogo en el cual entre los 2 van a definir objetivos de enseñanza comunes, que lleven el proceso educativo a una nueva dimensión de colaboración.
Para lograr una experiencia de aprendizaje innovador, desde la perspectiva del alumno se deben dar los siguientes factores:

Para un estudiante inmerso en un proceso de aprendizaje innovador, debe ser fácil responder a la pregunta: ¿Cómo lo que estoy aprendiendo me va a ayudar a alcanzar mis objetivos?, así mismo deben plantearse esta pregunta constantemente durante todo el proceso de aprendizaje.

Desde la perspectiva del instructor, un proceso de aprendizaje innovador se lleva a cabo:

La pregunta que constantemente tiene que rondar en la cabeza del instructor es: ¿Qué quieren aprender mis alumnos?

Las conversaciones horizontales entre instructores y alumnos deben ser constantes, en diferentes contextos desde los ambientes formales del aula, hasta las conversaciones informales en pasillos y cafeterías. Estos diferentes niveles de interacción llevarán a ambas partes a conocerse mejor y a compartir la pasión por el aprendizaje.

La educación más allá del salón de clases.


En el proceso de educación innovador el espacio físico del aula tiene que ir más allá de las típicas 4 paredes blancas. Las áreas de aprendizaje tienen que ser disruptivas, de modo tal que se han un catalizador de la creatividad.

Los espacios deben estar dispuestos de modo tal que fomenten la colaboración entre los estudiantes y permitiendo al facilitador moverse entre los sub grupos de trabajo. Las aulas principalmente en el ámbito de educación superior tienen que ser un espacio de debate y sinergias donde el profesor asume un rol de guía y no de foco del conocimiento.

De esta forma los alumnos desarrollan habilidades blandas como trabajo en equipo, empatía y liderazgo colaborativo. Al tiempo que aplican los conocimientos en prototipos o proyectos de simulación donde solucionan problemas de la misma forma que lo harán en el mundo real.

Cambiando la dinámica de clase también se debe cambiar la dinámica de evaluación, un examen escrito no es un referente para medir el dominio de una materia. Es por esto, que tanto alumnos como docentes deben trabajar en desarrollar acuerdos comunes sobre como brindar y aplicar retroalimentación que mejore el proceso de aprendizaje.

El rol del profesor o facilitador tiene que ser más como el de un entrenador de futbol. Donde cada fracaso del equipo es sentido como propio y donde todos los miembros tanto jugadores como cuerpo técnico trabajan juntos para determinar que salió mal y corregir los problemas para el próximo partido.

Habilidades Educativas del Siglo 21.


Los tiempos han cambiado y ya no basta con transferir el conocimiento de una generación a otra. Ya que es muy probable que los problemas que enfrentaran las nuevas generaciones sean muy diferentes, por ejemplo, se dice que un que un niño nacido en los últimos 5 años, va a cambiar de trabajo al menos 7 veces en su vida, y 5 de esos trabajos aún no existe.


Bajo esta premisa de preparar a las estudiantes para las realidades que van a vivir, se plantean las habilidades educativas del siglo 21. Estas son una amplia gama de competencias, que va desde habilidades no enfocadas en lo cognitivo, hasta habilidades complejas que requieren competencias poco comunes.

Algunas de las habilidades son: conciencia medioambiental, conciencia global, competencias emprendedoras y habilidades para aprender e innovar.

Para desarrollar estas habilidades en los estudiantes debemos referirnos a los conceptos plantados anteriormente, principalmente a:

⦁ El docente tiene que tener claro para que época está formando a sus alumnos. Se deben diseñar currículos educativos actualizados no solo a la época en que vivimos, si no a la época en la que los alumnos dejaran las aulas para formar parte de la fuerza laboral. Cada docente tiene que tener algo de futurista dentro de sí mismo, para poder impartir lecciones que trasciendan el paso del tiempo.


⦁ El aula de clase tiene que transformarse de una dinámica direccional a una omnidireccional. Donde se genere un laboratorio de ideas, debates y conceptualización que fomente en los alumnos el pensamiento crítico, la creatividad y la recursividad para resolver cualquier problema.

Es muy común encontrar a egresados universitarios que dicen no haber aprendido nada en la universidad y que las habilidades necesarias para desarrollar su profesión las aprendieron en la calle. Esto se debe en gran parte a que se sigue tratando a los alumnos como receptores que solo deben digerir y recitar el conocimiento. Y debe hacerlo tal cual lo impartió el docente y si cometen un error se les castiga con bajas calificaciones.

El docente del siglo 21 debe acompañar el aprendizaje estableciendo modelos de seguimiento de procesos y resultados para cada alumno, donde se prioriza la observación del desempeño y la reflexión como eje de la evaluación.

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